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El libro de Henoch

El libro de Henoch

Dibujos proféticos. Benjamin Solari Parravicini. Una vida guiada desde el cosmos

UNA VIDA GUIADA DESDE EL COSMOS
SOLARI PARRAVICINI

Dibujos proféticos. Benjamin Solari Parravicini II.



































































































































































































































































El libro de Henoch

Prefacio de Antonio Ribera
Crítica de Baruc al Prefacio de Antonio Ribera
Contenido

El libro de Henoch

Prefacio de Antonio Ribera

El Libro de Henoch fue desconocido en Europa durante mil años, hasta que Bruce descubrió en Abisinia algunos ejemplares del mismo en lengua etíope (amhárico.) Fue traducido al inglés en 1821 por el arzobispo Lawrence, a partir del texto que se encuentra en la "Bodleian Library" de Oxford.

Se trata de una obra enteramente simbólica. Cuenta la historia de las sucesivas Razas humanas y de sus primeras relaciones con la Teogonía, porque los símbolos están entremezclados con misterios astronómicos y cósmicos. Es un libro profético. Contiene profecías destinadas a cinco de las Siete Razas (el fin de cada raza está marcado por un cataclismo), y en él figuran todos los anales de estas Razas, debiendo mantenerse en secreto todo lo relativo a las dos últimas. Las profecías se extienden hasta el fin de nuestra Raza actual. Es un libro APOCRIFO. Pero ¿qué es un apócrifo? se prengunta Helena Petrovna Blavatsky, la propia etimología del término ya muestra que es sencillamente un libro secreto, es decir, que perteneció al catálogo de las bibliotecas de los templos bajo la protección de los Hierofantes... y nunca se destinó a los profanos. APOCRIFO deriva del verbo crypto, «esconder»...

Las visiones de Henoch describen todos los Misterios de la Iniciación. Tal vez San Agustín tuviese razón cuando afirmaba que la Iglesia rechazaba el Libro de Henoch de su cánon debido a su gran antigüedad. Sin embargo, los primeros cristianos -entre ellos San Clemente de Alejandría- aceptaban plenamente el Libro de Henoch. Y en él se prefiguran el mesías, el Padre y el Espíritu Santo: la Trinidad, en suma. Los Evangelios (y el Apocalipsis entre los demás libros del Nuevo Testamento) muestran una innegable influencia de este libro misterioso... poblado de personajes enigmáticos como Uriel y otros "ángeles", a los que hoy llamaríamos "extraterrestres". "Instructores extraterrestres". Parece ser que en los albores de la Historia humana -e incluso antes- nuestra Especie recibió benéficas y civilizadoras influencias por parte de seres venidos del Cosmos. El rastro de estas influencias es harto evidente en muchas Cosmogonías y mitologías antiguas. Sin embargo, hoy en día algunos "investigadores", llevados de su entusiasmo -y otras veces de razones menos confesables- han lanzado las campanas al vuelo y nos presentan como "extraterrestre" casi todo lo que constituye el acervo de la Humanidad antigua... sin olvidar al propio hombre, que muchos de estos autores presentan como un ser también de origen extraterrestre... Y aquí rotundamente, nosotros decimos "no". El Hombre, a lo sumo, es "hijo del barro, pero también del cielo estrellado", como dice la hermosa frase náhuatl, poniendo el dedo en la mismísima llaga de nuestro origen. "Hijo del barro", es decir, entroncado en todas las formas vivas superiores de la Tierra: idéntica composición celular, parecido plan estructural, sobre un mismo plano de simetría bilateral; el mismo origen evolutivo. Hay quien se avergüenza de nuestro parentesco con los mamíferos superiores; yo, franciscanamente, me enorgullezco de él. Somos el barro -por continuar la imagen náhuatl- que se ha levantado y es consciente de su existencia. Pero somos también "hijos del cielo estrellado". Aquí está el misterio de nuestro entronque -espiritual, no material- con el Cosmos. Aquí caben los "educadores", desde los ángeles del Libro de Henoch y del Antiguo Testamento, esos "mensajeros" de Yavé -¿quién era "Yavé"?¿el organizador de teofanías en lo alto del Sinaí, entre otras cosas?-, hasta las misteriosas parejas Isis-Osiris y Viracocha-esposa hermana. Sin olvidar los no menos misteriosos Akpalus que surgen en la raíz de la civilización sumerio-babilónica, que quizá cabe identificar con el "Nomo" de los Dogones y, como este, procedentes de un planeta de Sirio B. ¿Y qué cabría decir del panteón de los dioses helenos, esos dioses tan humanos, con nuestras mismas flaquezas y deseos, pero que cuentan entre ellos a un Triptolemo, que entrega el trigo a los hombres -como hizo Osiris en Egipto- por indicación de la diosa Deméter? La humanidad vivía desnuda en cuevas y breñales -como señala Garcilazo de la Vega, el Inca, en sus Comentarios Reales, aludiendo la llegada de Viracocha entre los hombres- cuando empezaron a arribar del Cosmos toda la teoría de "educadores" que encontramos en los libros sagrados más antiguos de nuestra especie. A ellos les debemos lo que somos; ellos infundieron ciencia en el barro. ¿Ha terminado esta "misión" educadora? Más bien creo que sí. Hay quien cree que continúa, pero yo supongo que eso sería tal vez lo que los ingleses llaman "wishful thinking", ‘lo que se desea que acontezca’. En medio de nuestra sociedad en ebullición, torturada por graves crisis -crisis ecológica, crisis religiosa, crisis ideológica, crisis de todos los valores- surge el desconcertante fenómeno OVNI... y muchos quieren ver en él la vuelta de los "educadores cósmicos". Aparecen así el cultismo, el mesianismo, la "religión" de los extraterrestres. Pero no se trata más que de un epifenómeno: del impacto de un fenómeno real en nuestra sociedad en crisis, impacto a nivel religioso, a nivel socio-cultural. Y, lo que es peor, Aparecen los vividores, los falsos profetas, los creadores de sectas "cósmicas"... que reciben instrucciones directamente de los "extraterrestres"... que se distinguen por su poca habilidad en elegir a sus "representantes". No, un Siragusa no es un moderno Henoch; de eso podemos estar seguros. "Desconfiad de las imitaciones". El contacto antiguo ya cesó, pero ahí quedan sus frutos, encerrados en media docena de libros que los hombres tienen por sagrados. Y uno de ellos es este que tienes en tus manos, amigo lector. Que su mensaje nos ayude, cada vez más, a mirar hacia el cielo estrellado de los náhuatl y de siempre... Antonio Ribera

CRITICA DE BARUC
AL PREFACIO PRESENTADO EN ESTA EDICION

No tengo idea del porqué de este PREFACIO en un libro que revela grandes misterios que hoy tiene en vilo a la misma ciencia. Esta no es una crítica a Ribera, es una critica a todos los que de esa manera piensan; si Ribera lee esto, no va a cambiar de idea, va a seguir pensando así, los HUMANISTAS no se hacen, se nace, es una evolución. No es cuestión de aprender sino de COMPRENDER.

No se puede concebir que un HUMANISTA sea Darwiniano o Neodarwiniano. -Leer "Génesis de la Nueva Era"-. Los Seres Superiores no sólo vinieron al Planeta para educarnos, son los creadores, es el mismo ESPIRITU SANTO que cumple funciones de las más diversas en los UNIVERSOS, entre ellas: -no se puede hablar de educadores-, son los que hacen evolucionar a los planetas habitados enviando periódicamente a Seres Superiores que nacen en él, para hacer progresar en cada materia a cada planeta. Aparte de eso, la cantidad de tareas que realizan en este y otros planetas habitados son casi infinitas. Sin ellos es imposible desarrollar la IDEA DE DIOS. Por otra parte, este libro no habla en sentido simbólico solamente, dice claramente algunas, da a entender otras y cuando usa los símbolos es sólo para hacernos entender cosas que son de una gran importancia en los diversos trabajos que realizan las huestes de Dios o sea el Espíritu Santo. San Agustín no tiene razón en justificar a la Iglesia cuando arbitraria y unilateralmente dejaron de lado a este espectacular libro, llamándole APOCRIFO, o sea fuera de la Biblia ¿Cómo un libro va a ser excluido por ser antiguo? Este libro no tuvo influencia en el Nuevo Testamento, por el contrario el Nuevo Testamento corrobora muchas cosas que dice este Libro, después de 8.000 años. Decir que somos "hijos del barro" es no COMPRENDER este libro en la profundidad y alcance que el mismo tiene. Yo, no digo que es superior a la Biblia, sino que debe formar parte de ella y no conformarse con nombrarlo. Por último y para terminar, pensar en que ya se terminó la obra del Espíritu Santo en nuestro Planeta es ser por demás de escéptico y hasta cientifista, como les digo yo a los que son más científicos que HUMANISTAS.- BARUC

Precio de venta: Consulte a: nuevoparhadigma@nuevoparhadigma.com.ar


Daniel Baruc
www.humanidadesbaruc.com.ar

Por qué Baruc? Muchos piensan que utilizar un seudónimo es como esconderse detrás de un antifaz. Tapar la identidad no es la finalidad de este seudónimo, eso sería cobardía. El simple hecho de firmar un libro es un acto de orgullo, todos nosotros tenemos que comenzar a despojarnos de él. Hacer un libro es prestar un servicio, es dar una información o hacerla recordar. En este caso, es instruir a la gente para la Nueva Era. Pero no soy yo quien la instruye, por esa causa no puedo firmar este libro con mi verdadero nombre. Por el hecho de ser simplemente quien sirve de mero intermediario entre el conocimiento y ustedes, no me puedo enorgullecer. Por qué Baruc. El porqué de este nombre tiene que ver con el verdadero Baruc, autor de uno de los Libros del Viejo Testamento de la BIBLIA. Su elección tiene varios motivos, pero el principal es el paralelismo existente entre ese personaje y yo. Seiscientos años antes de que Cristo viniera a nuestro planeta, aquel Baruc tuvo como misión informar sobre los conocimientos de la Nueva Era de ese entonces, al pueblo hebreo que se encontraba esclavizado en un país vecino. La Nueva Era mencionada abarcó el período del cristianismo. Mi caso tenga quizás alguna similitud; mi misión es despertar a todo aquel que así lo necesite, al conocimiento de la Nueva Era. Este hace mucho que existe, pero nosotros no lo apreciábamos, ahora cada vez nos acercamos más. Otro de los motivos de la elección de este nombre es más oculta y habría que preguntárselo a Virginia. Baruc

PRESENTACION

Grande es el interés suscitado actualmente por el Libro de Henoch, tanto por los estudiosos de simbolismos y de esoterismo, como a los aficionados al "fenómeno OVNI". Citado en muchas obras de estos especialistas, el Libro de Henoch es uno de esos textos de los que todo el mundo habla pero no conocen el verdadero, pues no ha sido publicado nunca en Castellano. El hecho de tratarse de un libro apócrifo, cuya propagación parece haber estado muy controlada durante varios siglos, no ha hecho sino acrecentar la curiosidad y, por qué no, el interés verdadero de un público cada vez más numeroso.

El original de este libro, indudablemente que ha sido escrito por el lenguaje de línea árabe que primero pobló el planeta en la zona de la Mesopotamia de donde, por un lado pasó a los hebreos y por el otro a los egipcios que heredaron los etíopes. Los originales no se conocen, ni tampoco las traducciones hebreas, pero del griego pasó a los latinos. En el siglo XVIII, a raíz de un viaje a Abisinia, Bruce recuperó varios ejemplares en etíope del Libro de Henoch, cuya traducción, realizada por el Arzobispo Lawrence, aparecería en 1821 en Oxford. La versión etíope contenía varios pasajes omitidos en el texto griego, lo que hizo pensar que era más antigua. Entre estas dos traducciones existen variantes notables. Prescindiendo de los simples errores de los copistas, estas diferencias deben provenir de la falta de vocales del lenguaje hebreo. La traducción de Lawrence no estaba completa y hubo que esperar hasta la aparición del Diccionario de los Apócrifos de Migne, publicado en 1856, para tener una versión íntegra del Libro de Henoch.

El Libro de Henoch es un conjunto de siete libros. Cada uno procede de siete períodos distintos y sus autores son distintos. Esto lo dijo Lawrence y lo confirmó Murray en 1836.

El Primer Libro es una Introducción; el Segundo relata la caída de los ángeles y la asunción de Henoch; el Tercero constituye lo que se ha denominado "el libro de las parábolas"; el Cuarto "el libro del cambio de los luminares del Cielo"; el Quinto "el libro de los sueños"; el Sexto "el libro de la exhortación y de la maldición"; el Séptimo finaliza con un Apéndice. El Libro de Henoch fue muy conocido por los primeros cristianos. Tertuliano (Siglo III) lo cita a menudo y lo considera canónico. Prisciliano (Siglo IV), apoyándose en San Judas y en la autoridad de San Pablo lo considera un libro profético. Sin embargo, Orígenes (Siglo II) duda sobre su autenticidad y San Agustín, incluso reconociendo la canonicidad de San Judas, lo rechaza; esto, da la pauta de lo dicho en "Génesis de la Nueva Era" con respecto a los apócrifos en general, la injusticia de que se le haya negado al público conocer estos escritos. En el Siglo IX, Georges de la Syncelle, lo cita ampliamente y después de él no aparece ningún rastro del Libro de Henoch en la literatura eclesiástica. En el Siglo XV se vuelve a hablar de él en Europa, sobre todo entre los kabbalistas cristianos. Pico de la Mirandola, Juan Reuchlin y, más tarde, Guillermo Postel, el traductor del Zohar, lo citan. Postel, en su obra "De Originibus" de 1553 escribe que el Libro de Henoch es un libro canónico entre los etíopes, estando incluido en el canon del Antiguo Testamento de la Iglesia Abisinia. Es muy probable que Postel tomara una copia de él.

El Libro de Henoch refleja opiniones y creencias bastante variadas de las sectas judías y ortodoxas de los dos primeros siglos antes de nuestra era. Su influencia en los libros kabbalísticos y gnósticos es notable. Es citado en el Sepher ha Zohar, obra cumbre de la kabbala, así como en el Sepher Melakot. Entre los Maniqueos y en otras sectas gnósticas, Henoch era considerado, junto con Adán, Zoroastro, el Buda y Jesús, como uno de los "profetas de la humanidad". Más tarde se vuelve a citar a Henoch entre los alquimistas, algunos de los cuales lo consideraban como a Hermes.

Es un libro profético, cosmogónico y escatológico al mismo tiempo, nos presenta un universo iluminado por el Sol, la Luna y las Estrellas que recorren el mundo en carros movidos por los vientos, ascendiendo y poniéndose en doce puertas abiertas en los confines de la tierra, que corresponden a los doce signos zodiacales, aunque estos no son nombrados en el texto. De este modo, el gran luminar (el Sol) y el pequeño luminar (la Luna) rigen la sucesión del día y de la noche, el curso de las estaciones y de los años.

Por supuesto que para interpretar este libro existen los mismos inconvenientes que para interpretar a la Biblia y a otros libros Sagrados de otras civilizaciones, cosa que se hace en los cursos y distintos libros que figuran en este sitio.

El Libro de Henoch trata innumerables temas como ser:

1.- Marca el tiempo que dura la llamada Era Adámica.
2.- Habla de la selección de seres que habrá en el Fin del Tiempo.
3.- Explica lo mencionado en la Biblia sobre la unión de seres de otros planetas con las mujeres que habían sido transportadas a este.
4.- Explica como aparece la Magia Negra en el Planeta.
5.- Castigo empleado a los corruptos llegados de afuera y comprensión sobre la Ley del Karma.
6.- Cómo desde afuera del Planeta van trayendo todo lo necesario para la evolución.
7.- La importancia de Henoch como un SER asimilado a este Planeta.
8.- Las funciones del Espíritu Santo.
9.- Funciones de los distintos Angeles que han participado en la formación de este Planeta.
10.- Nos explica secretos sobre los infiernos y los cielos.
11.- habla claramente de las naves en que llegan a nuestro Planeta. Causa por la cual este libro es APOCRIFO.
12.- Explica que se llega al E.S. por evolución.
13.- Ya en ese tiempo se conocía quien iba a ser el AVATAR en la Era Adámica.
14.- Henoch salió del Planeta y fue a vivir donde están los Seres Superiores.
15.- Indica que Henoch está entre los grandes del Planeta.
16.- Habla del calendario secreto del Planeta.
17.- Indica las claves para saber la llegada del Fin del Tiempo.
18.- Hace una enumeración de cada una de las etapas por las que pasará el Planeta en la Era Adámica e indica la que falta hasta llegar a la Nueva Era. LEALO.